El futuro es comunal: Jaime Martínez Luna

El antropólogo y trovador zapoteca recibió un reconocimiento de la FILO, por la lucha que emprendió junto con las comunidades en la Sierra Norte por la defensa de los bosques, de los bienes naturales y comunes, experiencia que le permitió reflexionar sobre los principios de la vida comunal

Fotografía: Elí García-Padilla

Para el antropólogo y pensador zapoteca Jaime Martínez Luna, en este mundo no hay individuos sino seres comunales, porque dependemos de todo, desde el clima, los vientos, el espacio. El ser humano es resultado de su espacio y momento que le toca vivir.

Por lo mismo, afirma que el Reconocimiento FILO a la Trayectoria que le fue entregado este viernes por los organizadores de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca, es en realidad, el reconocimiento a un proceso, a un todo, que implica mayor responsabilidad. Es una convocatoria a seguir trabajando por lo común como sucede siempre en la comunalidad, sostiene el homenajeado.

Comunalidad es un término que usa para definir una manera de vivir, formas de sentir, pensar, decidir y hacer la vida junto a los otros.

Es un concepto natural que surgió entre 1979 y 1983 de las reflexiones de pensadores mixes zapotecas como Floriberto Díaz Gómez y Jaime Martínez Luna, compartió el escritor Luis Hernández Navarro durante el homenaje realizado en el Centro de las Artes San Agustín.

Se trata de un modo de vida que ve el territorio como una relación de pertenencia entre el pueblo y la tierra, en la que el consenso y la toma de decisiones asamblea es fundamental. Lo mismo que el tequio —trabajo colectivo no remunerado—, las fiestas, los ritos y las ceremonias como expresiones naturales o don comunal. Es un sistema que propone una forma de vivir, sentir y pensar la creación o el mundo sin considerar al individuo como elemento eje, sino a la comunidad.

La trascendencia del pensamiento comunal

A eso se refirió el escritor y periodista Hernández Navarro cuando destacó el legado del pensador zapoteca y la trascendencia del pensamiento comunal. Parafraseando al célebre escritor, poeta y político francés Víctor Hugo dijo:

“No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo. A la idea y a la práctica de la comunalidad le ha llegado su momento”.

El periodista y coordinador de la sección Opinión del diario La Jornada, destacó también las luchas que el pensador zapoteca emprendió junto con las comunidades en la Sierra Norte por la defensa de los bosques, de los bienes naturales y comunes de esa región, ante las agresiones del mercado. Procesos que, según el antropólogo homenajeado, le permitieron reflexionar y tomar conciencia sobre los principios de la vida comunal.

Navarro consideró que esa experiencia aparentemente periférica —que se vivía en los bordes, desconocida en el mundo urbano y en la gran capital—, ahora está siendo una experiencia que nos muestra un camino que se puede recorrer para construir un mundo más justo bajo otras miradas.

“Le debemos a Jaime que haya sistematizado esa experiencia junto a las comunidades, por eso esta ceremonia de reconocimiento es precisamente el momento de atisbar la fuerza y la influencia de este concepto de comunalidad”

También recordó al trovador que acompañó las luchas promoviendo el encuentro para hacer música. Así se convirtió en una referencia que alimentaba los procesos de lucha con su arte y las reflexiones que iba sembrando.

Al tomar la palabra, Jaime Martínez Luna reiteró su posición inicial como ser comunal y,  en ese mismo sentido, sostuvo que el individuo es una ficción. “Nos han hecho pensar que somos individuos independientes, pero somos el resultado de un todo”.

 “Yo voy a seguir siendo necio provocador, no me represento a mi mismo, lo que tengo, lo que escribo, lo que capté no es mío, me lo dan todos, las ideas, la fuerza, la energía yo la recibo de su mirada, por eso soy el momento y el espacio en que existo”.

“Lo que tocamos, lo que escuchamos, lo que usamos, lo que hablamos, lo que vemos, pero sobre todo lo que respiramos, eso hace del ser comunal, un ser dependiente del mundo, un ser que no puede explicarse por sí solo. Dependemos de las estrellas ¡carajo! la luna y el sol están en nuestro ser, no solo en las mujeres, está en todos nosotros, por eso voy a seguir sosteniendo que lo que hago, lo que hacemos, es resultado tan rico, pero tan enriquecido por la energía que genera nuestra existencia total. Por eso el futuro es comunal ”, sentenció.