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El MUPO inaugurará este viernes “Imágenes en libertad” del Taller Siqueiros

Treinta obras de gráfica y pintura realizadas en el Cereso de la Villa de Ixcotel

Treinta obras gráficas y pictóricas realizadas por personas privadas de su libertad que integran el Taller Siqueiros (en el Centro de Reinserción Social de la Villa de Etla) conforman la exposición colectiva “Imágenes en libertad” que se presentará en el Museo de los Pintores Oaxaqueños (MUPO) a partir del 23 de enero próximo.

Las 27 obras gráficas y tres pinturas son parte de la producción de este taller que se fundó en el Cereso de Ixcotel en 2017 y que, al cerrar en 2020, se trasladó al Cereso de la Villa de Etla, donde actualmente funciona como una opción artística para que las personas privadas de su libertad puedan reinsertarse a la sociedad con un oficio que les garantice condiciones de vida dignas.

La muestra se organiza en colaboración entre la promotora de derechos humanos Nallely Tello Méndez, las autoridades del Cereso de la Villa de Etla y de la Secretaría Ejecutiva del Sistema Estatal de Seguridad Pública de Oaxaca, el objetivo es  contribuir al esfuerzo de esas instancias para la reinserción social de los internos.

El texto de presentación de la muestra fue escrito por la socióloga y artista Angeles Clemente, autora del libro Invitación a Ixcotel (el antiguo reclusorio que cerró en 2020), en el que narra los orígenes del Taller Siqueiros y la forma en que modificó la vida de los internos en el reclusorio.

La autora narra que tras una conversación entre Vidal,  un pintor que insistía en seguir desarrollando su arte en el confinamiento, y el director del penal de ese tiempo, en septiembre de 2017 se fundó el Taller de Gráfica Siqueiros en una antigua celda de castigo, con cinco internos y la dirección del maestro en grabado Cesar Chávez.

“César, Vidal, El Chiqui, Óscar, Odilón y Andrés fueron los internos fundadores del taller que llegó a albergar a más de 25 de ellos, quienes pasaban el día trabajando en dibujos, pinturas y grabados. Decidieron nombrarlo Siqueiros por el famoso muralista mexicano que había producido parte de su obra en prisión.

El Siqueiros fue el primer taller de pintura y grabado en México dentro de un reclusorio. Por varios años funcionó con el apoyo de materiales, infraestructura y enseñanza que venía de artistas y grupos de apoyo de Oaxaca”, añade la investigadora.

La autora conoció a los internos  en 2007 cuando daba un taller de escritura literaria en el Cereso de Ixcotel: “Escribían de todo y por cualquier motivo. Diez años después se fundó el Taller Siqueiros, lo que les permitió expresar sus sentimientos y evocaciones de otras maneras. Entonces, además de escritores, se convirtieron en artistas plásticos. Y hasta hoy, en el penal de Etla, siguen siendo creadores ávidos de contar su historia, por el medio que les sea permitido y los materiales que tengan a la mano para reciclar o reusar, lo que los hace artistas ecológicamente sustentables”.

“Por medio de su arte, los muchachos del Siqueiros describen lo propio, lo cotidiano y lo extraño, lo que les ha permitido desarrollar sus identidades y describir comportamientos propios y ajenos, historias vividas y atestiguadas, melancolías presentes y esperanzas futuras ”, comenta la investigadora.

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