El Mupo y su pretendido rebautizo

“Lo que mal empieza mal acaba”, reza un viejo dicho popular. Ojalá y el reciente ejercicio institucional para rebautizar al Museo de los Pintores Oaxaqueños (Mupo) no haga efectivo tal augurio y termine en una imposición, así, sin eufemismos, como ocurrió con el extinto Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), hoy Museo de Arte Contemporáneo y de las Culturas Oaxaqueñas (MACCO).
La historia del pretendido cambio de nombre comenzó así: por ahí de finales de 2010, un grupo de mujeres artistas expresó su inquietud para que el espacio modificara su nomenclatura por una que, expresaron desde entonces, fuera más incluyente. La demanda, no prosperó.
No fue sino hasta 2025 cuando la petición llegó al Congreso del Estado cobijada por la diputada petista Irma Pineda Santiago —presidenta de la Comisión Permanente de Culturas y Artes—, quien la llevó en abril de ese mismo año al pleno vía un punto de acuerdo para que al Mupo se le renombre como “Museo de la Plástica Oaxaqueña, y así reconocer la participación de las mujeres en el arte plástico”.
El punto de acuerdo se tradujo apenas en un exhorto a la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca (Seculta) y a su titular Flavio Sosa Villavicencio quien, si bien en su comparecencia ante el Congreso como parte de la glosa del tercer informe de gobierno abordó el tema y se comprometió a aterrizarlo, al final terminó por tomarlo como lo que era, un exhorto y nada más.
Aunque a decir de Jorge Pech Casanova —coordinador del Mupo a partir de septiembre del año pasado—, la propuesta para realizar una consulta pública que definiera el nuevo nombre del espacio se planteó desde febrero de este 2026 a la Seculta, no fue sino hasta junio pasado cuando el ejercicio se concretó. La razón, no la sabe de cierto, pero la supone.
Fue así como la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca, a través de la coordinación del Mupo, convocó virtualmente a todas y todos los oaxaqueños a tres foros presenciales los días 10,17 y 24 de junio, en sedes distintas, para escuchar las reflexiones de los participantes y recibir las propuestas que de ahí surgieran.
El ejercicio, también fracasó. La indiferencia fue la constante, y los testigos de tales actividades en las cuentas oficiales de redes sociales oficiales de la Seculta y del Mupo, así lo exhiben.
Que si la pobre difusión de la convocatoria o el plantón magisterial que cercó el Centro Histórico de la Ciudad e incluso las lluvias, dicen los convocantes, inhibieron la participación ciudadana.
Pero entonces, ¿por qué ni los colectivos o grupos que demandan el cambio de nombre del Mupo estuvieron dignamente (en número de asistentes) representados en cada uno de los foros? Es más, ni la diputada Irma Pineda, promotora del punto de acuerdo en la legislatura local como se mencionó líneas arriba, compartió en sus redes sociales oficiales la convocatoria a los foros, y menos se asomó en estos.
¿No debiera girar la reflexión entonces en torno a si hay un interés real lo mismo por parte del Estado, la ciudadanía y en particular de la llamada comunidad artística y cultural del estado en que el Mupo cambie de nombre?
Desde su trinchera como integrante de la Red de Pintoras y Grabadoras de Oaxaca (uno de los grupos que impulsaron el ejercicio), Fabiola Petrikowski ha sido hasta ahora la única voz que ha lamentado y criticado el desdén de sus mismas colegas, y ha ido más allá al considerar que el cambio es irrelevante.” Lo importante es lo que sucede dentro del espacio”.
Ahora, tras la fallida consulta digital en la que el trío de propuestas (Museo Poliartístico de Oaxaca, Museo de la Unión Pluricultural Oaxaqueña y Museo de la Plástica Oaxaqueña) obtuvo sólo 97 votos, se determinó repetir el ejercicio una vez concluidas las actividades de la Guelaguetza 2026.
El compromiso institucional es socializar dignamente la consulta y hacerlo con mayor énfasis en el sector artístico y cultural que, en teoría, debería ser el más interesado.
Sin embargo, han pasado tres meses y el ejercicio no ha sido retomado para ver si ahora sí se obtiene una participación ciudadana que le dé legitimidad, caso contrario, dice la Seculta, el Mupo —a reserva de lo que consideren otras áreas del gobierno estatal— seguirá siendo el Museo de los Pintores Oaxaqueños, recinto que celebró este 1 de octubre su 22 aniversario, y con seguridad, tiene temas más urgentes que atender; uno de ellos, la actualización y conservación de su acervo.

