Un año de Ciclistas de Oaxaca

Fotos: @ciclistas_oax

Los pájaros rojos traen buena suerte. Eso me dijo C una tarde mientras reposábamos en la zotehuela de la casa en espera de ropa limpia. Ese día un pequeño cardenal mosquero se detuvo un instante en una de las ramas de los huizaches que se asoman sobre la barda que rodea el patio trasero. El pequeño ser revoloteó dos veces antes de perderse frente a nosotros. Era una tarde nubosa.

Ese Pyrocephalus rubinus es el pretexto para escribir, en este Día Mundial de la Bicicleta, sobre la suerte de los pedaleros de esta cambiante, ruda y cada vez más gentrificada ciudad capital de Oaxaca. También del primer año de Ciclistas de Oaxaca (@ciclistas_oax), el proyecto fotográfico que con retratos fomenta el respeto hacia la vida de las personas que recorren la ciudad pedaleando y que promueve el uso de la bicicleta y sus bondades como medio de transporte.

El inicio de Ciclistas de Oaxaca se dio en los últimos días de mayo, del segundo año covidiano, después de la desafortunada y trágica muerte, en diciembre de 2020, de Gabriela Soto García, ciclista atropellada por el conductor de un autobús cuando circulaba sobre el boulevard Guadalupe Hinojosa de Murat, en el conurbado municipio de Santa Cruz Xoxocotlán. Más allá del desánimo, la muerte de Gabriela se convirtió en un motivo para salir a las calles para fotografiar y conocer a los ciclistas urbanos de la ciudad.

Desde entonces se han registrado a mujeres y hombres de distintas edades  que todos los días dejan sus casas para cruzar Oaxaca con dirección a sus trabajos. Oaxaqueños de diversos oficios y ocupaciones que salen a las calles a pesar de las peripecias de los caminos transitados y de lo complicado que ha sido sobrellevar la vida con una pandemia a cuestas, que tan solo en México ha dejado más de 320 mil muertes.

Por fortuna, en este par de años pandémicos, la bicicleta se convirtió en el transporte más seguro para evitar contagios y aglomeraciones. Se tiene el registro de ciudades en donde el uso de la bicicleta se disparó, al igual que las vías y la infraestructura urbana que favorece la movilidad de todos.

A los Ciclistas de Oaxaca les ha tocado la creación de una bici-ruta que conecta la ciudad por sus diferentes puntos cardinales. Pero como ha sucedido en Puebla, Monterrey, la Ciudad de México y otras ciudades que han apostado a este tipo de proyectos, existe un sector de la sociedad que se resiste a compartir las vías públicas, sin importarle los derechos que peatones y ciclistas tienen para exigir una mejor movilidad.

Todos los días es común leer y ver en las redes sociales las diversas ocasiones en las que se acusa a las ciclovías de complicar el tránsito en las calles de la ciudad, sin que se reflexione, por ejemplo, sobre el exceso de carros que circulan por el centro, las dobles filas, el nulo respeto al reglamento de tránsito o la falta del uso del casco de seguridad por parte de los motociclistas, los más accidentados en Oaxaca. Lo anterior sin tomar en cuenta el acoso, la violencia y la inseguridad que acecha a los peatones, ciclistas y a todos aquellos que optan por subirse al transporte público.

Se argumenta que nadie usa las ciclovías, que su creación fue costosa, que estorban y entorpecen aún más el camino de los autos. Que a los ciclistas hay que multarlos y ponerles placas de circulación, que paguen impuestos, más de los que de por sí pagan como ciudadanos corrientes, y que los peatones y personas con discapacidad se apuren a cruzar las calles para no ser atropellados.

Lo que nunca se dice es cuánto le cuesta a la federación un siniestro vial. La Alianza Nacional para la Seguridad Vial reportó un gasto de 506 mil millones de pesos anuales para la cobertura de los percances de tránsito durante el 2021. En ese mismo año se hizo un registro 170 mil personas con lesiones graves a causa de estos “accidentes”, de los cuales más de 32 mil quedan con alguna discapacidad permanente.

Por suerte, a mediados de mayo pasado, fue aprobada la nueva Ley General de Movilidad Segura que busca garantizar el derecho de toda persona a trasladarse y disponer de un sistema de movilidad de calidad, suficiente y accesible. Establece nuevos límites de velocidad, hace obligatorio y permanente las pruebas de alcoholímetro; y prohíbe estrictamente el uso del teléfono celular cuando se conduce. Una práctica común de los cochistas. Se espera que con esto se reduzca el número de muertes por siniestros de tránsito, pues anualmente en el país se pierden más de 16 mil vidas, como lo ha registrado la Coalición Movilidad Segura.

En Oaxaca, de noviembre de 2021 a mayo 2022, los medios locales  reportaron la muerte de por lo menos siete ciclistas. La más reciente fue la de Antonio, un ciclista costeño de 70 años, originario de Puerto Escondido, que murió atropellado el pasado 19 de abril. Aquí en la ciudad, el joven Ricardo, de 29 años, fue atropellado el 25 de marzo, en Santa Rosa Panzacola, sobre la Carretera Federal, cuando se dirigía a su casa. En la mayoría de los casos, el responsable huyó del lugar.

Sobre este tema habría que resaltar el apoyo que los ciclistas de Oaxaca han ofrecido a cada una de las familias dolientes, especialmente a las de Juan José Ramírez y Jaime García, quienes han sido amenazadas en el ministerio público de Tlacololula de Matamoros para que desistan y abandonen su búsqueda de justicia.

Juan y Jaime eran compañeros mecánicos que regresaban del trabajo cuando la conductora de una camioneta los arrolló la tarde del 13 de julio del 2021, en el cerco sanitario que las autoridades de la Villa de Mitla instalaron en la entrada de la población. Hasta hoy Eva Monrroy, la presunta responsable, no ha sido detenida, pues argumentan que tiene fuertes influencias en el municipio de Tlacolula de Matamoros, donde se localizan las oficinas del ministerio público, y en la que han perdido todas las carpetas de investigación sobre el hecho.

Por todos esos casos, los ciclistas de Oaxaca se han encargado de defender su espacio en la vía pública. El trabajo lo han hecho a través de la conciencia y del fomento a una mejor educación vial, empática y respetuosa. En esta labor se encuentran el colectivo Insolente, Oaxaca por la movilidad, Enbiciando Oaxaca, Gabi Bici Blanca, Rodarte Oaxaca, Reporte Ciclista y otros más que se han sumado a la exigencia de una movilidad humana.

También han surgido proyectos en colonias, barrios y agencias de Oaxaca que tienen el corazón y las ganas en las bicicletas, los libros y las artes, como Dibujando con palabras, en la Colonia Siete Regiones; el Paseo Familiar en Candiani, que coordinan las Insolentes y el espacio de arte Luna; y la biblioteca ambulante La Chapulina. En Teotitlán del Valle, desde el Centro Comunitario se impulsa el programa Pueblo Bicicletero, y en San Agustín Etla, la casa de la cultura El Cárcamo realiza la Rodada de los exploradores. Una fortuna para los pequeños ciclistas.

Desde ese sábado en la zotehuela no he dejado de pensar en las veces en que me he encontrado con un pájaro rojo durante el camino al trabajo. Este viernes, en el Día Mundial de la Bicicleta, apareció uno, diminuto, que emprendió el vuelo después de beber agua en uno de los charcos heredados por la lluvia. Espero que con ese buen augurio, los ciclistas de Oaxaca celebren este día pedaleando y con el impulso de propuestas que fomenten una mejor movilidad, una mejor ciudad y, sobre todo, una mejor sociedad oaxaqueña.

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