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Participantes del Congreso Internacional de Comunalidad | Foto: Cortesía
Entre las distintas formas y maneras de habitar el mundo, investigadores de distintos territorios de Chile, México, Brasil y Colombia, coinciden en la importancia de reconocer las formas de habitar de los pueblos originarios que han hecho frente a los problemas socioambientales y la crisis civilizatoria.
Durante el Congreso Internacional de Comunalidad, desde Santa María Colotepec, los participantes destacaron la importancia de la identidad y la espiritualidad como los fundamentos de la vida comunal.
De la misma manera se pronunciaron por preservar los conocimientos tradicionales de pueblos y comunidades relacionados con el trabajo agrícola, las plantas, los animales, el agua y la tierra, así como los fenómenos naturales, ya que estos muestran la adaptación que han tenido a lo largo de los años, enfrentando incluso los cambios climáticos.
Estos conocimientos, señalaron, no solo permiten el uso de los bienes comunes de una manera equilibrada y sostenible, además sus prácticas son reçíprocas con la tierra, como ejemplo pusieron la práctica agroecológica de la milpa.
A manera de conclusión expusieron que esta concepción de los bienes comunes como entidades vivas ha permitido definir el alcance de sus actividades productivas, así como sus historias, y las de sus territorios. Por eso desde esta región, se propusieron continuar compartiendo y conviviendo desde la educación comunal, reconociendo la ritualidad como mecanismo de comunicación con la vida.
Para los participantes de este Congreso trabajar desde lo propio y revalorizar las raíces es fundamental: “Desde la siembra, lo práctico, y conociendo desde el andar”, explican, en el entendido de que la educación comunal es una práctica viva.
«Al trabajar por la conservación del suelo que pisamos, entendemos que la tierra es mayor de los bienes que tienen las comunidades, por eso la defienden y resisten a la sobreexplotación», explican.
Trabajar de esta manera, enfatizan, «fortalece la historia, la economía, la organización social, la identidad y la sustentabilidad familiar… es una forma de organizarnos con más prontitud y alegría», en síntesis, es una forma de habitar (nos) desde lo común.

