Share This Article
El cortometraje de Mutsk Wuäjxtë: Pequeños Zorros, del cineasta afrodescendiente Balam Toscano en coproducción con Ximena Guzmán, está nominado en la categoría de Cortometraje Documental, en la edición 67 de los premios Ariel que serán otorgados por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.
Balam Toscano es un cineasta afrodescendiente, originario de El Ranchito, una comunidad afromexicana de la Costa Chica de Oaxaca. Estudió dirección cinematográfica en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) y desde hace años trabaja con el Centro Cultural El Cimarrón para documentar la vida en su región.
De ingeniero químico a cineasta y los premios Ariel
Balam tiene 33 años de edad y es ingeniero bioquímico industrial por la UAM-Iztapalapa. Antes de dedicarse al cine trabajaba en laboratorios y al mismo tiempo hacia actividades acuáticas en los mares de la Costa oaxaqueña. De eso vivía. Pero la inquietud por el cine siempre estuvo ahí, hasta que un día la iniciativa Ambulante, que incluye la gira de documentales y una escuela de cine itinerante llegó a su comunidad.
“Ahí empezó todo. Para mí era casi imposible pensar en el cine. Ambulante estímulo mi quehacer artístico, pero creo que lo que más hizo es sacudirme y acercarme a esa parte de dónde soy, de dónde provengo y anclarme en mi identidad”, cuenta en entrevista.
Sobre Mutsk Wuäjxtë’: Pequeños zorros
Balam llegó a esa historia a partir de una invitación que le hizo una organización humanitaria para tomar fotografías en la sierra mixe. Él escenario que se encontró era muy distinto a su región en la Costa Chica. “Quedé asombrado por los árboles, el frío, la neblina, una lengua diferente, me gustó mucho y pensé: quiero hacer algo aquí , pero como no era mi comunidad seguí yendo para dar talleres de cine y arte con las niñas y niños”.
De ese intercambio con la comunidad y con Noemí, una traductora de libros ayuujk y ahora protagonista de la cinta, dos años después surgió la invitación de hacerla. “ Lo logramos” , dice entusiasmado. Al documental le ha ido bastante bien. Se ha presentado en festivales de México y de Estados Unidos y Francia.
Balam admite que quien le abrió el camino fue Ambulante: “es el festival que me ha apoyado desde hace casi ocho años. Fue el primer eslabón. Luego nos propusieron exhibir algún corto, propuse este que llevábamos como 15 días de terminarlo y jaló. Un año y tres meses después (en 2024) postulamos para el Ariel”.
El resultado fue inesperado.
“Honestamente ser nominados a los Ariel no es cualquier cosa. Hay muchísimo cine documental en el país y que te nominen está difícil pero también confiábamos”

El corto es codirigido por Ximena Guzmán, una directora y fotógrafa de la misma escuela que Balam, quien le agradece la colaboración y su intuición. Ambos fueron trabajando con un crew pequeño y poco a poco se fue formando, luego con una beca del programa de residencias de Pocoapoco logró cubrir algunos gastos de la producción.
“Así fue saliendo, como se hace el cine, de las ganas de querer hacerlo”
Balam Toscano
“El corto es un pequeño suspiro de lo que es la lengua mixe y las comunidades ayuuk”, resume el oaxaqueño sobre la cinta realizada en la sierra mixe en colaboración con Cerro Costoche, ubicado en el municipio de Santa María Tepantlali en la Sierra Norte de Oaxaca.
Cerro Costoche en lengua ayuuk significa lugar donde viven los zorros. Es un sitio donde habitaba esta especie hace cincuenta años y a partir de la industrialización, el urbanismo y la deforestación empezaron a perderse y a extinguirse.
En Pequeños Zorros, explica el cineasta, Noemí, una mujer ayuuk reflexiona en torno a su lengua. El corto es una analogía de la pérdida del zorro y la lengua mixe y lo que pasa también con las lenguas originarias de México.
El documental es de corte observacional y poético es una reflexión en la que la protagonista evoca a partir de su lengua a los animales, precisa el cineasta, quien una semana y media después de recibir la notificación de la nominación, también fue seleccionado en Guanajuato para iniciar el recorrido de Amare, su nuevo corto de ficción.
«Es el primer corto de ficción que se hace en la Costa chica con personas que somos de acá”, dice orgulloso desde su comunidad, devastada recientemente por el huracán Erick y olvidada por las autoridades.
“Para mí eso es un gran logro que lo filmamos en la comunidad”, concluye. A pesar de la reciente experiencia del huracán su entusiasmo sigue en pie.

