Por Citlalli López Velázquez
La presencia de armas de fuego en las escuelas del país se ha convertido en una preocupación constante para las madres y padres de familia. En Oaxaca, el miedo ha entrado a las aulas.
La advertencia de tiroteo en las escuelas se ha multiplicado en los últimos días. Tan sólo en la semana que está por concluir el CBTIS 26, el COBAO de Pueblo Nuevo y la prepa 6 de la UABJO, fueron algunos de los planteles en donde se ha detectado mensajes de violencia escritos en los baños.
Nayeli Tello integrante de la dirección colegiada de Consorcio Oaxaca, señaló que lo que está pasando en las escuelas es un reflejo de una sociedad en donde la violencia ha ido creciendo a la par de la presencia del crimen organizado en la comunidad y el tejido social que facilita el acercamiento de la juventud con las armas de fuego y también en una necesidad a demostrar una masculinidad o fuerza.
Las preguntas que habría que reflexionar, expuso son: “¿qué canales de diálogo estamos generando con las juventudes? ¿porque un chavo decide que una manera de resolver un conflicto llevando un arma de fuego a la escuela y sacar su frustración y enojo a partir de su uso y no desde comunicar sus emociones?”.
Como sociedad -dijo- existe un enorme reto para recuperar la comunicación con las juventudes y entender qué está pasando.
Tras lo ocurrido en Michoacán el pasado 25 de marzo cuando un adolescente de nombre Osmar asesinó a dos docentes de la escuela a la que asistía, las alertas se mantienen encendidas en el país.
El pasado 21 de abril el vespertino del Centro de Bachillerato Tecnológico e Industrial (CBTIS) 26 ubicado en la capital de Oaxaca tuvo que activar los protocolos de suspensión escolar tanto en el turno matutino como en el vespertino.
A lo anterior le siguió la prepa 6 de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y este jueves el Colegio de Bachilleres de Pueblo Nuevo.
Priorizar Derechos Humanos y no la criminalización
Felipe Sánchez Rodríguez, coordinador del Centro Calpulli asociación que promueve los derechos de niñas, niños y adolescentes en Oaxaca explicó que la crisis de violencia que están viviendo las escuelas debe ser abordada con un enfoque de derechos humanos y no desde la criminalización a este sector de la ciudadanía.
Como parte de los protocolos de seguridad y salud, tras la amenaza, la institución educativa llevó a cabo una revisión de mochilas para verificar que ningún estudiante hubiera ingresado a la institución, botellas de alcohol, estupefacientes y armas.
“Es importante cuidar que no se vulneren los derechos de las niñas y los niños y cuidar que la operación mochila no criminalice al estudiantado. No debe de reducirse a poner policías en las escuelas, se tienen que implementar materias que hablen de la violencia que se vive en el país para sensibilizar y concientizar para evitar este tipo de amenazas, incluso ni de broma”, destacó.
En el país se han presentado diversos tiroteos. Los más recientes el 26 de marzo en una escuela de Michoacán, y el otro ocurrido en la zona arqueológica de Teotihuacán en esta semana.
Si bien la operación mochila puede ser un mecanismo para evitar el acceso de armas a las aulas, lo primordial, señaló el activista es concientizar desde la casa no con un enfoque moralista sino del derecho a vivir en paz emocional y psicológicamente. “No debemos dejar las cosas a una cuestión policiaca, debe ser una atención más amplia”, destacó.
La Encuesta de “Armas Pequeñas, en territorio mexicano” señala que hay aproximadamente 16 millones 809 mil armas en posesión de civiles, y se estima que 12.9 de cada 100 personas poseen un arma de fuego de manera ilegal.


