Skip to content Skip to footer

¡Oaxaca no se vende, se ama y se defiende! protestan contra políticas de Gobierno que promueven la gentrificación

Ciudadanía realiza una marcha-convite por calles céntricas de la capital para manifestar su rechazo a las políticas del Estado que promueven el turismo y la gentrificación

Con la consigna ¡Oaxaca no se vende, Oaxaca se defiende! cientos de jóvenes,  integrantes de colectivos y ciudadanía en general realizaron este jueves una marcha-convite por calles céntricas de la capital para manifestar su rechazo a las políticas del Estado que promueven el turismo y la gentrificación, sin contemplar el impacto negativo sobre la ciudadanía oaxaqueña. 

La protesta pacífica fue convocada por Miscelánea Oaxaqueña de Acción Común, un colectivo de jóvenes profesionistas de distintas disciplinas que desde hace más de un año han investigado y analizado los impactos de esa política gubernamental.

Frente al Palacio de Gobierno, la periodista y activista, integrante de la Miscelánea, Paola Flores manifestó la inconformidad que une a este colectivo.

“Estamos cansados porque cuando exigimos que exista una regulación de las plataformas Airbnb, —que crecen y crecen sin que nadie haga nada al respecto—, no somos tomados en cuenta. No queremos ser un espectáculo folclórico. No podemos seguir permitiendo que unos cuantos se beneficien y nosotros paguemos las consecuencias”

La comunicadora destacó parte del impacto que han tenido estas acciones del gobierno encabezado por Salomón Jara Cruz. Relató que hace unos meses en los portales de las flores, en el zócalo de la ciudad, conocieron el caso de la familia de Ángeles.

“ Querían sacarla del lugar donde habían vendido periódicos durante 60 años y querían hacerlo para beneficiar al restaurantero, querían más espacio para sus mesas. ¿Por qué tenemos nosotros que renunciar a nuestros negocios de años, para que alguien más se beneficie y se sienten más tiempo ahi los turistas”

Sin embargo, aclaró que no están en contra del turismo, solo exigen una regulación.

Oaxaca ocupada

La protesta, muy al estilo oaxaqueño, incluyó marmotas, música, pancartas de rebeldía, y enormes lienzos de tela que simulaban un río que no quiere desaparecer, en alusión al río Atoyac que Salomón Jara prometió rescatar durante su campaña a gobernador.

La marcha-convite avanzó por la calle Macedonio Alcalá, también conocida como el andador turístico. Al llegar a la plaza del templo de Santo Domingo, las personas participantes ondearon sus grandes mantas y telas, bailaron e hicieron un público un pronunciamiento, resultado de una investigación colectiva llamada: Oaxaca Ocupada, no llegamos, ya estábamos aquí, sobre la turistificación y gentrificación.

Entre los datos compartidos, mencionaron el crecimiento del PIB estatal, que, de 8. 5 pasó a 10 por ciento mientras la industria, la agricultura y la economía de quienes viven en Oaxaca va a la baja. “La pobreza persiste, los salarios no alcanzan».

“No hablamos desde la exageración o sospecha, sino desde los datos y el testimonio de quienes habitamos y defendemos este territorio”.

Sobre las viviendas, denunciaron que entre 2010 y 2020 fueron desplazados de sus hogares 13 por ciento de los residentes del polígono del Centro Histórico. “Mientras, la vivienda tradicional se convierte, barrio por barrio, en alojamiento de corta estancia, hoy comprar una casa en el centro cuesta en promedio 7 millones de pesos: más de 83 años del salario promedio del estado”

Airbnb, la plataforma global que ocupa la ciudad

De acuerdo con su informe, más de la mitad de espacios que ocupan son casas completas y no cuartos para compartir dentro de una residencia.

“La narrativa inmobiliaria vende autenticidad y conexión con la tierra usando barro negro, adobe y nuestros textiles como decorado; mientras, desplaza a quienes sostienen la vida en esta ciudad”

El impacto del turismo masivo en el agua

Las integrantes de este colectivo indicaron que diversas zonas de la capital tienen que esperar 90 días para recibirla, mientras que los visitantes consumen unas cuatro veces más que un residente local.

Especialistas de la UNAM han coincidido en que, mientras un mexicano promedio consume a diario unos 150 litros de agua, un turista utiliza entre 350 y dos mil 500 litros al día por las actividades asociadas a su visita.

La ocupación simbólica

A esta ocupación del territorio y del agua una más, el uso de sus prácticas culturales y rituales con fines comerciales.

«Nuestras prácticas culturales son absorbidas, resignificadas y devueltas como producto de vitrina para el visitante extranjero, vaciadas de su sentido comunitario

Los integrantes del colectivo La Miscelánea y quienes marcharon este jueves asumen que la gentrificación es el resultado de decisiones políticas en las que la ciudadanía no es tomada en cuenta, por eso la exigencia a los gobiernos municipal y estatal, encabezados por Raymundo Chagoya y Salomón Jara, es poner en el centro a quienes habitan la ciudad y no los intereses de inversionistas ni políticos, su deseo es vivir con dignidad.

Leave a comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.