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Foto: José Cortés
El periodista Juan Carlos Zavala Díaz presentó este fin de semana su segundo libro de poemas titulado Narcopoemas, una compilación de textos que surgen del asombro, la ternura y el dolor ante la violencia que se vivió en el norte del país durante el sexenio del expresidente Felipe Calderón Hinojosa.
Juan Carlos Zavala es originario de San Pedro de las Colonias, Coahuila, un estado que vivió el peor momento en materia de inseguridad en los dos últimos años de ese sexenio.
En esa región llamada la Comarca Lagunera, una región compartida por los estados de Coahuila y Durango, en el Norte de México, fue donde se asentaron los Zetas y el Cártel de Sinaloa por el control y donde Juan Carlos trabajaba como reportero de Milenio y otros medios locales.
“El escenario era catastrófico: había muertos por todos lados, cuerpos desmembrados, balaceras por las calles, la gente tenía miedo de salir”, recuerda el periodista, ahora radicado en Oaxaca.
Aunque el libro marca una fuerte etapa de 2006 y 2012 y de su experiencia como periodista, fue hasta que llegó a vivir a Oaxaca cuando comenzó a escribir el libro, usando como puente la poesía.
Juan Carlos Zavala alude al dolor, a la ausencia de las miles de personas desaparecidas en el país, que para ese periodo eran 50 mil, entre ellas, uno de sus amigos, Jorge Luis Lara.
Ahora como reportero del periódico El Universal y director del medio Estado 20, Zavala recuerda que su amigo en esa fecha era muy joven: “Le decíamos Gil, trabajaba en un taller de soldadura cuando unos sujetos llegaron buscando al dueño del taller, pero como no estaba se lo llevaron a él y a su papá. Hasta la fecha no han sido encontrados”
“Pensando en él empecé a escribir uno de los poemas”, dice el periodista, quien sabe nombrar también la fragilidad, la vulnerabilidad de los jóvenes vecinos o amigos que fueron reclutados por grupos delictivos.
A diferencia de sus trabajos periodísticos, en el que, asegura, nunca se ha permitido ponerse en una posición ideológica, en la poesía Juan Carlos encuentra en la poética un tiempo y un espacio que le permite mirarse a sí mismo y posicionarse.
“Es muy difícil para mí hablar, pero en la poesía he encontrado una forma de hacerlo, de realmente decir lo que quiero, es algo muy personal que en algún momento me permite ver cómo veía las cosas en cierta etapa de la vida o cómo me veo a mí mismo. Es una autorrevelación”, comenta el autor sobre el ejercicio de la escritura poética.
En Narcopoemas el periodista alude a una dimensión política e íntima a la vez, su testimonio encarna la experiencia, el sentimiento humano ante el dolor, la reflexión sobre la vida, la amistad, la ternura y la muerte, dándole un lugar en la memoria a quienes ante sus ojos desaparecieron o murieron a consecuencia de la violencia del narco.
La presentación del libro se da en un contexto en el que Oaxaca aumenta la violencia, las desapariciones y la presencia de grupos delictivos.

