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Los extensos bosques de cactáceas columnares de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán han dejado una impronta en las artes visuales de Oaxaca. Esta huella única y notable, como el lugar, motivó la construcción del proyecto cultural Endemismo.
Endemismo es una colección de obras visuales de más de 20 artistas y cinco fotógrafos que visitaron frecuentemente esta región árida, el hogar de especies endémicas a lo largo de 12,000 años.
Pero no es una exposición colectiva de paisajes. Es el resultado de una experiencia profunda de artistas: pintores y fotógrafos que entre 2017 y 2019 recorrieron sitios emblemáticos de esta reserva y a partir del asombro, la reflexión o la belleza de las montañas y todo lo que rodea la zona, construyeron una narrativa visual única.
“Fueron descubriendo el concepto y el compromiso de visitar un lugar que te consume la mirada por su belleza, contenido e historia”, nos cuenta en una entrevista Nancy Mayagoitia, la curadora de esta colección.

El poder de la naturaleza y el arte
El grupo de pintores, fotógrafas y fotógrafos conoció las montañas, el río y algunas de las diversas especies que hay en esta zona considerada por la (CONANP) y la (CONABIO) de las principales en el país de diversificación de cactáceas, una familia botánica que, por cierto, está en serio peligro de extinción en todo el mundo.
Por las noches, los artistas se reunían para hablar del mensaje que querían compartir. Fueron comprendiendo que no podían, y no querían, dar un mensaje de destrucción o extinción de especies.
Sabedores del poder del lenguaje del arte, hicieron una reflexión conceptual, pues no solo era observar, dibujar, pintar, o tomar imágenes. Nancy afirma que había en ellos un compromiso social y político con la humanidad, transmitir un mensaje para que su público pudiera comprenderlo.
Para algunos, la expedición por la naturaleza fue una guía, como en el caso de Israel Nazario. “Fue un trabajo de encontrarse a sí mismo con lo que ahí hay”, dice el artista, conocido por sus detallados y poéticos paisajes que a menudo se convierten en abstracciones.
El encuentro con el lugar representó, en el caso de la fotógrafa Cecilia Salcedo, un gran privilegio que le permitió aprender y compartir con los demás. Ella hizo una fotografía con la técnica llamada papel salado, desarrollada en 1840 por el fotógrafo británico William Henry Fox Talbot.
Haciendo alusión a la salina que hay en esa zona, Cecilia nos cuenta que utilizó ese recurso para sensibilizar el papel de las fotografías y hacer un trabajo integrado a la naturaleza, no contaminante. “Para decirles: ¡Míralo, pon tus ojos aquí y admira tú también las grandes maravillas que nos da!”
Mientras platicamos de ese viaje y de sus piezas, Cecilia habla con asombro de la transformación infinita de la vida y en particular de esa reserva: “Nunca es el mismo lugar, cada estación nos da la oportunidad de disfrutar de las formas y colores cambiantes”.

La brillantez de la Guacamaya
La convivencia en el grupo, el andar por las montañas y mirar los colores brillantes de las guacamayas fue determinante para la artista Josefa García, quien vio en ello una oportunidad para replantearse el tiempo, el endemismo y los colores.
“Fue un soporte en lo personal y en lo conceptual de mi propuesta, surgió un paisaje con barridos como si fuera el aire mismo que corre; mi paleta de colores se ha reducido a un verde y un gris y hasta la fecha es algo que me sigue marcando”.
Conocer ese territorio de 490,000 hectáreas, divididas entre los estados de Puebla y Oaxaca, marcó la obra de al menos 25 artistas de Oaxaca o que residen en esta ciudad. El pintor Cecilio Sánchez aún recuerda con emoción el paisaje, su voz se renueva para contarnos: “es impresionante, es otro mundo. Vimos fósiles marinos. Incluso huellas de dinosaurio”.
La presencia de huellas dentro de la reserva de la que habla Cecilio, corresponden según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a dinosaurios con antigüedad de alrededor de 120 millones de años.
Como promotora de esos viajes y testigo de esas experiencias, Nancy Mayagoitia define con claridad el resultado de esa expedición: “Endemismo es una colección que recupera toda esa memoria vivida por los artistas ante la sabiduría milenaria de una naturaleza que se iba revelando desde el asombro, el arrobamiento o éxtasis de cada visita”.
A Nancy como a este grupo de artistas, la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán le ha dejado una impronta indescifrable. “Me ha cambiado la vida y no me canso de repetir a todos los que quieran escuchar que deben visitarla cuanto antes”, escribió en su momento para la presentación de esas imágenes dibujos y óleos, evocaciones de un tiempo y de la belleza natural que ha perdurado por siglos en territorios de Oaxaca y Puebla.
Una muestra de esta colección se inaugura este miércoles bajo el nombre de Endemismo, Arte Contemporáneo y la Biósfera de Oaxaca, en el Museo de Arte Contemporáneo y de las Culturas Oaxaqueñas, a las 19:00 horas.

