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Procuradurías ambientales municipales deben buscar nuevos enfoques y evitar repetir el modelo actual : Litigio Estratégico

Aunque aún es una iniciativa que se discute en la Comisión Permanente de Fortalecimiento y Asuntos Municipales para su análisis y dictamen, Litigio Estratégico ve la oportunidad de replantear su función

Desde el Congreso de Oaxaca se impulsa la creación de procuradurías ambientales municipales, que serían creadas en los municipios con una población superior a los 20 mil habitantes,  como un mecanismo para garantizar el derecho a un medio ambiente sano desde el ámbito local. 

La propuesta parte de la premisa de que los conflictos ecológicos se manifiestan primero en el territorio municipal. Por ejemplo el manejo inadecuado de residuos, la contaminación auditiva por establecimientos comerciales y la degradación de suelos, por lo que se requiere una respuesta técnica y oportuna que estas nuevas instancias locales podrían brindar.

Se plantea que estas procuradurías tengan la facultad de recibir y dar seguimiento a denuncias ciudadanas por infracciones ambientales; realizar inspecciones de oficio para verificar el cumplimiento de normas sobre contaminación y protección de flora y fauna; así como aplicar medidas de seguridad ante riesgos inminentes de desequilibrio ecológico.

También se propone que estas procuradurías  vigilen los límites máximos de ruido permitidos en establecimientos industriales y de servicios, y promuevan la educación ambiental y la cultura de participación ciudadana.

Elefantes blancos

El presidente de Litigio Estratégico Indígena, Carlos Morales considera que esta propuesta parte de una premisa válida y obliga a revisar el desempeño de las instituciones existentes en el tema ambiental.

¿Cuáles son los órganos de procuración ambiental en Oaxaca?

Hoy ya operan dos órganos de procuración ambiental: la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de Oaxaca y la Procuraduría del Medio Ambiente Municipal de Oaxaca de Juárez. 

Ambos cuentan con facultades legales para inspeccionar, vigilar y sancionar. Pero en los hechos, señala Carlos Morales, evidencian un desempeño limitado.

“No han logrado contener el deterioro ambiental, han fracasado, son elefantes blancos”. 

En el ámbito estatal, la PROPAEO concentra la responsabilidad de atender denuncias ciudadanas, supervisar el cumplimiento de normas y actuar frente a riesgos ecológicos. No obstante, los resultados reflejan una capacidad de respuesta limitada.

La evidencia se observa en el territorio, abunda el abogado: Los principales sistemas hídricos de Oaxaca presentan contaminación sostenida. Ríos como el Atoyac y el Salado arrastran descargas residuales, residuos sólidos y contaminantes urbanos de manera constante. 

Esta condición persiste sin una intervención eficaz y sostenida por parte de la autoridad ambiental estatal.

A ello se suma la acumulación de denuncias sin resolución oportuna, inspecciones que llegan tarde o no se concretan y la permanencia de tiraderos clandestinos. 

La contaminación auditiva en zonas urbanas tampoco cuenta con un control sistemático. El caso de Edith Morales ilustra  este tema que se ha agudizado en la ciudad de Oaxaca como consecuencia de la gentrificación, aunque  hasta el momento las resoluciones son tardadas y limitadas.

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