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“Oaxaca es nuestra”,  jóvenes reclaman el derecho a la ciudad, y convocan a marcha-convite

El impulso al turismo ha modificado el espacio urbano en la ciudad de Oaxaca, se restringen las manifestaciones de arte político, se agudizan los problemas de movilidad, las rentas aumentan, se desplaza a los habitantes locales a la periferia, entre la población se habla de salarios que no alcanzan para una vivienda digna y a la par crece por miles el número de visitantes, los negocios ajenos a las culturas del estado se observan cada vez más y la oferta de Airbnb se multiplica. La gentrificación hace cada vez más compleja y ajena la vida en la ciudad.

Pero la gentrificación no es un destino inevitable, los integrantes del colectivo La Miscelánea, para ellos es el resultado de decisiones políticas que pueden y deben tomarse de otro modo: poniendo en el centro a quienes habitan la ciudad y no los intereses de inversionistas.

“El territorio ha sufrido una triple ocupación: espacial, laboral y simbólica, la ciudad ha pasado de ser vivida a ser vendida”, han denunciado sus integrantes, un grupo de jóvenes que organizados han ido documentando los cambios que Del territorio urbano y han convocado a una movilización a la que llamaron marcha-convite.

La movilización busca ocupar el espacio público para encontrarse y reconocerse frente a lo que ven como un diagnóstico desolador:

El costo de la vivienda en el Centro Histórico lo ha convertido en una zona exclusiva, se requiere más de 83 años de un salario medio estatal para adquirir una propiedad, mientras que la oferta de Airbnb ha crecido un 650% en una década, expulsando a los residentes históricos.

En medio de estos cambios, señalan una crisis de agua en las colonias, y en contraparte un solo turista llega a consumir hasta cuatro veces más agua que un habitante local, sin que existan regulaciones efectivas para el sector turístico.

La folclorización de las tradiciones y el plagio de diseños indígenas, así como un modelo económico donde el empleo es mayoritariamente informal y mal pagado, beneficiando solo a cadenas globales y actores externos.

La marcha-convite para ellos no es solo una protesta, es una reivindicación de las prácticas comunitarias que por siglos han resistido, como la Guelaguetza, apoyo mutuo y reciprocidad y no un espectáculo para el consumo ajeno. 

El colectivo invita a la ciudadanía a sumarse para exigir una regulación en el suministro de agua, la movilidad y la vivienda como derechos y no como mercancías, para sostener una Oaxaca con vida comunitaria en lugar de extractivismo.

¡Oaxaca no se vende, se ama y se defiende! advierten.

La marcha-convite iniciará del mercado Benito Juárez sobre la calle Flores Magón, en el Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca y recorrerá las principales calles de la ciudad.

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