PRIMERA PARTE
El colapso en la obra de Fibra Danhos en la colonia Reforma, ha exhibido según especialistas, la falta de planeación en la obra, violaciones a las normas de construcción y omisión de los gobiernos estatal y municipal.
“No es permisible que una obra privada tenga tantas irregularidades”. Definitivamente el gobierno municipal es el único responsable, a través de la Secretaría de Obras Públicas, Desarrollo Urbano, ya que es la encargada de vigilar la aplicación del reglamento para construcción y la seguridad estructural de Oaxaca, sostiene el arquitecto Gerardo Corres Tenorio, experto en restauración de espacios públicos e históricos y crítico de las obras que se realizan en la ciudad.
Con más de 25 años de promover la Conservación de la Cultura en las Ciudades Patrimonio Mundial, el oaxaqueño Gerardo Corres indica que cualquier obra, grande o pequeña, debe cumplir con ciertos requisitos, principalmente que sea compatible con el plan municipal de desarrollo.
Luego, se requiere también de un Director Responsable de Obra (DRO). Pero hasta la fecha nadie sabe quién es en el caso de la obra Plaza Parque Oaxaca. “El DRO se encarga de crear el expediente técnico. Por las dimensiones de la obra se requiere de un proyecto urbano en donde se revisen vialidades, etc. Pero justo ahí empieza el primer problema, advierte: “La obra se inicia sin licencia de construcción y rapando el terreno”.
“Todos sabemos que había una buena cantidad de árboles, algunos espectaculares. Conocíamos el sitio, ahora no hay absolutamente nada. Ahí ya hay una falta muy grave al ecosistema de la ciudad, esos árboles también son puntos de escala migratoria de aves que llegaban y que en conjunto con otras especies regulaban la temperatura”, abunda el arquitecto.
Sobre los árboles, el ayuntamiento aseguró que la empresa fue acreedora de una multa de 3. 5 millones de pesos y la reposición de mil árboles, se le comenta.
“Pero haber rapado ese terreno así… no lo van a poder mitigar con nada. No puedes mitigar el impacto de un espacio tan importante urbano con donar árboles para un cerro.”

¿Quién dio el permiso, cuál fue el estudio para rapar el predio y luego hacer estas excavaciones tan profundas?
El arquitecto reconocido por promover la Conservación de la Cultura en las Ciudades Patrimonio Mundial explica que en la licencia de construcción, que es el documento que da legalidad a la obra, se confirma que el proyecto cumple con las normas del plan de ordenamiento territorial y uso de suelo. Además, se solicita el estudio de impacto urbano, el estudio de impacto ambiental, el estudio de impacto vial y estudio de protección civil.
“Son imprescindibles, antes de empezar cualquier obra, sirven para hacer un análisis situacional y después ver cómo se mitiga el impacto que generará. Es la razón de los estudios», precisa.
También iniciaron sin la desincorporación de la calle
Hasta el 8 de julio de este año, el desarrollador de este centro comercial, aún no contaba con la licencia de construcción. Después de meses de polémica provocada por la falta de información y atención a los vecinos de la zona, integrados en el Colectivo Vecinal de la Colonia Reforma, el mismo edil Raymundo Chagoya admitió que el Fideicomiso solo cuenta con permisos para demoler o excavar, lo que para el arquitecto resulta irresponsable.
“No hay estudios, por lo tanto no debió haber empezado la obra. Pedir parcialmente las licencias es una estrategia totalmente de corrupción. Es lo mismo que hicieron en el estadio. Lo mismo querían hacer con el Centro de Convenciones, por todos lados. Es una manera arbitraria e irresponsable de permitir que inicien las obras”, sostiene Corres Tenorio.
Sobre la desincorporación de la calle Las Rosas aprobada el 26 de junio por el Cabildo de Oaxaca en sesión extraordinaria virtual, el arquitecto solo atina a decir: “Todavía está peor, incluyen en el proyecto ocupar una calle, se avientan una sesión de cabildo por zoom y lo aprueban por unanimidad. Si los legisladores se avientan ese boleto de desincorporarla van a ser cómplices de todo el proyecto”.
A la fecha, el congreso no ha emitido un dictamen sobre la calle, que según el edil capitalino le costaría a la empresa 24 millones de pesos.
Lo que menos les importa es la sustentabilidad y el futuro. La ciudad está hecha un caos en general. Estas obras probablemente ellos no lo van a vivir, pero quienes vivimos en la ciudad lo vamos a padecer todos los días.
Excavaron profundidades más de las que el suelo resiste
En la polémica y preocupación ciudadana por la construcción irregular de esta obra, un elemento primordial que resalta es el estudio de mecánica de suelos. El arquitecto explica que este estudio se requiere para saber dónde estará la obra, con qué sistema constructivo se va a trabajar, sin embargo ese estudio tampoco se conoce.
«Excavaron profundidades más de las que el suelo resiste, pusieron una piel, porque no es un muro de contención, es una superficie una cubierta para que no se vea la tierra,— o sea, ni siquiera tiene ningún refuerzo estructural—, y se cayó».

Corres explica que la superficie donde se construye son tierras de areniscas, de ríos por lo que considera una irresponsabilidad que continúe. «Pasé por ahí, resanaron las grietas que como para que la gente no viera que se está desmoronando porque le quitaron todo el soporte al perímetro del terreno».
El arquitecto advierte que se va a seguir cayendo, «a menos que hagan unos muros de contención muy, muy resistentes que permitan contener a toda esa tierra».
Entonces, dice, por un lado tenemos las irregularidades legales y por otro la complicidad entre el gobierno y la empresa. Es una pena que permitan que continúe, que siga avanzando y que además saben que no está haciéndose bien. No entiendo por qué no han clausurado la obra. La complicidad es muy grande.
La obra inició en octubre de 2025 con una promesa que se ha repetido a lo largo de sexenios: una nueva visión de desarrollo donde haya inversión y miles de empleos temporales y permanentes. Prometieron inclusión, seguridad, identidad y bienestar. Nada de eso ha ocurrido. La obra ha dejado fuera las opiniones y las demandas de los vecinos. Especialistas entrevistados coinciden en que actualmente esta obra representa un peligro inminente.


