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La obra que se desarrolla en inmediaciones del estadio de béisbol Eduardo Vasconcelos fue suspendida por la Secretaría de Obras y Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, a pesar de eso los trabajos continúan.
La medida de seguridad impuesta el 10 de julio de este año por la autoridad municipal con el número A-0086 y número de folio 0583 indica al propietario o responsable de la obra que desobedecer el mandato o violar los sellos representan la comisión de un delito, por lo que “independientemente de la acción penal que pudiera ejercitarse se procederá a la demolición…”

La suspensión provisional es una respuesta a la petición de los Colegios de Arquitectos, Ingenieros y Urbanistas de Oaxaca, quienes desde diciembre de 2024 se manifiestaron a favor de la protección del patrimonio arquitectónico del movimiento moderno del siglo XX con el llamado a la sociedad para la salvaguarda del parque de béisbol Eduardo Vasconcelos.
El grupo colegiado de especialistas expuso en esa fecha, que dicha construcción de la Fundación Harp Helú presenta irregularidades, entre ellas que no cuenta con licencia de construcción, estudios de impacto urbano, vial y ambiental.
De acuerdo con los especialistas, la obra viola el Reglamento de Construcción y Seguridad Estructural del Estado de Oaxaca, por lo que es necesario suspenderla.
«Esa obra se está realizando sin autorización. Los estudios de impacto urbano arrojan que no debería realizarse. Por lo tanto es indispensable clausurarla«
Gerardo José Corres Tenorio expresidente del colegio Libre e independiente de arquitectos e integrantes de los distintos Colegios de Arquitectos, Ingenieros y Urbanistas de Oaxaca.
En su momento, apuntaron que la autoridad municipal debería informar sobre el planteamiento global de carácter urbanístico que se plantea en esta zona y analizar el impacto urbano en su totalidad. Sin embargo, hasta la fecha el proyecto ejecutivo integral no se ha socializado.
El grupo colegiado reitera su postura inicial y señala que el inmueble construido en los años 50 y catalogado por el INBAL como monumento artístico, debe conservarse por su valor histórico y para evitar mayor impacto urbano ya que puede desfavorecer diferentes aspectos de la ciudad.

