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Parque Oaxaca: Cuando el mercado inmobiliario llega a una comunidad

El gobernador Salomón Jara Cruz dijo en octubre de 2025 que este nuevo centro comercial transformará la capital del estado en bienestar para la población oaxaqueña; los vecinos no han tenido información sobre los impactos que ocasionará

«De la noche a la mañana hicieron el acuerdo con los gobiernos municipal y estatal y de la misma forma empezaron a cercar todo».

Esa es la impresión que tienen los vecinos del movimiento que se empezó a dar en su barrio desde que comenzaron a derribar el Hotel Misión de Los Ángeles para dar paso al Parque Oaxaca, una megaobra de la empresa Fibra Danhos, que según el gobernador Salomón Jara Cruz transformará la capital del estado en un polo de desarrollo, inversión y bienestar para la población oaxaqueña.  

No todos parecen coincidir con esta visión. En esta zona de la colonia Reforma, un grupo de al menos 30 habitantes han comenzado a demandar información sobre la obra, pues hasta ahora, casi cuatro meses después de arrancar la demolición, no ha habido información amplia y clara. Aunque ya hubo una primera reunión de la empresa, donde se expuso el proyecto, no todos fueron convocados. Sus testimonios fueron recabados para contar esta historia.

Todo empezó con una de esas jornadas que el gobierno estatal llama tequio Bienestar. comenzaron a hacer hoyos en el suelo para instalar luminarias nuevas.

Algo muy extraño para ellos pues durante muchos años una de sus principales demandas era  justamente eso, la luminaria y la seguridad. 

«¡Fue un batallar de años! Y un buen día llegaron con un proyecto que se llama Senderos Seguros. Instalaron 15 lámparas y ahora puedes ver un montón de postes en la calle. O sea instalaron lámparas donde ya hay infraestructura»

Testimonio de Marytrini García, Raúl Sanchezllanes, Abril Fernanda y Consuelo Ramírez

Otro día, decidieron pintar portones, la franja amarilla de la banqueta de Netzahualcóyotl y los lugares no permitidos para estacionarse.

La empresa comenzó a cercar la zona con láminas, algo que puede parecer normal en una construcción. Pero no solo cercaron su perímetro, también cercaron el río y parte del puente peatonal. Además de comprar propiedades alrededor de la zona. 

Además, se tomaron como 80 centímetros o un metro del paso para peatones. Del otro lado cercaron la privada de Las Rosas, entre la Niños Héroes, Emiliano Zapata y la calzada Porfirio Díaz. Esta calle termina en los límites de la propiedad del hotel. Aunque la propiedad no es del hotel está cerrada y presumiblemente vigilada por civiles.

También sacaron las bancas de cantera que son parte del patrimonio histórico. Cercaron también una reja que da al río. En ese punto el hotel tenía su basura que muchas veces desbordaba al afluente.

Vecinos demandan claridad

Los vecinos han buscado enlaces para tener información sobre la obra. Apenas el jueves 19 de febrero fueron convocados a una reunión (la primera para este grupo) en el Palacio de Gobierno, donde estuvieron: Daniel Kabbaz Zaga, director general y presidente de Fibra Danhos.

De parte del municipio estuvieron representantes de Desarrollo Urbano de Protección Civil y de la Secretaría de Desarrollo Económico estatal, así como el Director Responsable de la Obra.

En ese encuentro les adelantaron que ya establecieron un acuerdo con Liverpool y que se construirá un estacionamiento de tres niveles subterráneo.

La zona está atravesada por un arroyo, pero eso no ha sido problema para la empresa. De acuerdo con los vecinos el arroyo (contaminado) se entubará, ya que el complejo comercial contempla tener en su propiedad un río artificial.

Los vecinos visitaron el terreno del hotel. La empresa asegura que se respetarán los laureles y los márgenes. Sin embargo, consideran que sigue habiendo opacidad, sobre todo porque hasta hoy no tienen conocimiento de los estudios necesarios para una obra de la magnitud con la que ha sido planteada.

“Hemos estado pidiendo el seguro de la empresa por daños y perjuicios a los vecinos, pero hasta ahora el Director Responsable de la Obra no nos los ha entregado”

Los habitantes de esa zona demandan conocer con claridad los planos arquitectónicos del proyecto, el estudio de factibilidad de agua potable y de drenaje, el dictamen de protección civil,  el estudio de impacto ambiental, el permiso de Conagua por el que dice que van a construir dos pozos profundos para surtirse de agua, además del dictamen de uso de suelo  y el consentimiento del INAH  porque están construyendo al lado, “sino es que  apropiándose”, dicen, de patrimonio histórico y zona federal. 

Una vez conociendo el proyecto que el estacionamiento sea gratuito para que la gente no se estacione en la periferia y abarque los espacios que por décadas han ocupado para sus autos. 

Además piden que el área de carga y descarga de las mercancías tenga un horario adecuado para que no interfiera en el descanso y bienestar de quienes viven en esa zona.

Cuando el mercado inmobiliario llega a una comunidad

El investigador José Gasca Zamora de la Universidad Nacional Autónoma de México, explica que las fibras son fideicomisos de inversión en bienes y raíces. Por medio de estas figuras, inversionistas compran fracciones de grandes portafolios inmobiliarios como naves industriales, centros comerciales y oficinas para recibir ingresos pasivos, es decir reciben dinero de forma continua sin requerir una participación activa, principalmente por rentas. 

En su texto Financiarización inmobiliaria en México: una mirada desde los Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces (FIBRAS), detalla que las Fibras pueden estar exentas de pagar el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y aunque cotizan en la bolsa, sus obras no necesariamente representan beneficios para la comunidad.

La llegada de este fideicomiso en Oaxaca no es solo una obra. Para los habitantes representa una gran inversión que, además de imponerse a las prácticas cotidianas del barrio, podría causar un impacto en la seguridad, colapso de la infraestructura o servicios que por años han mantenido las personas que habitan esa zona, muchas veces sin apoyo de las autoridades municipales, o incluso desplazamiento.

Las fibras traen beneficios para inversionistas, pero sus construcciones, se ha documentado, transforman las zonas aledañas en espacios exclusivos y provocan la expulsión de los habitantes de menor capital. Este proceso se llama gentrificación. Un ejemplo similar, aunque quizá no en tamaño, es la Torre Mitikah, un gigante de concreto que dejó, entre otros impactos, el encarecimiento en servicios y falta de agua a colonias y pueblos originarios en la Ciudad de México.

Y un dato extra, las acciones de este tipo de fideicomisos inmobiliarios están consideradas vulnerables al lavado de dinero, así lo señala el Artículo 17, fracciones V y V Bis de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI) o «Ley Antilavado«.

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