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“Se está luchando contra un narcoestado”

A continuación, compartimos trechos de una entrevista realizada con Adán Mejía López, parte de la dirección política colectiva de la Unión de Artesanos y Comerciantes Oaxaqueño en Lucha, quien comparte su visión sobre la situación del comercio informal en el centro histórico actualmente. Para él, no se está luchando contra un Estado que se conocía hace unos años atrás. “Eso de que antes el Estado estaba por acá y el narco estaba por allá, estos límites se están diluyendo a pasos agigantados”, es el “narcoestado” y eso representa “un gran riesgo para nosotros”.

La UACOL

Es una organización que surge al calor de la lucha magisterial. Nosotros nos consideramos hijos políticos del movimiento del 2006 de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca.

Nace con el objetivo de tener una alternativa de organización para los trabajadores no asalariados que, en ese momento, orbitaban alrededor del movimiento popular y oaxaqueño. Nace como un esfuerzo por luchar contra la política corporativista con que siempre ha sido visto el sector del comercio popular, y pues, obviamente, para romper todas estas prácticas que ya existían, como es el famoso cobro de piso, la extorsión, también obviamente hacer que se reconozcan los derechos que tienen los trabajadores ambulantes o no asalariados, en el sentido de que, al igual que todos, necesitan techo, necesitan salud, necesitan educación.

Nace también como necesidad de romper con el estigma de criminalización que hay alrededor de nuestra actividad. El comercio ambulante, no solamente en Oaxaca sino en todo el país, es un fenómeno que nutre las estructuras corporativistas de todos los partidos de todos los colores, ahí sí tengo que decirlo, de todos. Son vistos como contingentes de segunda clase. Como contingentes que pueden ser utilizados en cualquier momento porque están anclados por una necesidad. Son utilizados para intereses que generalmente no tienen nada que ver con sus derechos como trabajadores, en cambio de un pedazo de una banqueta.

En 2008-2009, en el proceso de la organización que nos lleva al segundo congreso de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, se designan enlaces con los sectores populares. Yo soy electo como uno de los enlaces con el sector comercio y empieza un proceso de construcción que desemboca en 2015 con la creación de la Unión. En ese tiempo estábamos en medio de la lucha contra la mal llamada reforma educativa.

UACOL inició como un espacio de comercio ambulante. Sin embargo, ya no nada más tiene comercio ambulante. Tenemos una presencia significativa en otros sectores. Tenemos compañeros estudiantes, compañeros académicos, tenemos una presencia en el magisterio, tenemos una presencia en nuestras comunidades.

Demanda

La lucha es por un espacio de trabajo digno. No estar nosotros peleando por un metro de banqueta o por un pedazo de concreto. Desde el principio nosotros hemos dicho que no queremos estar en la calle. Un lugar donde sentarte, un lugar donde puedes ponerte a tomar tus alimentos. Un lugar donde incluso estén tus hijos, donde puedas resguardarlos en lo que tú desempeñas tu jornada laboral. Nosotros estamos trabajando, pero pues tampoco tenemos derecho a una jubilación, a una pensión, mucho menos seguridad social. Todo eso hace parte de la lucha.

Relación con el magisterio

Ellos conocen las carencias. Muchos de los niños que son hijos de nuestros compañeros van en escuelas del centro. Es imposible que los maestros no vean sus necesidades. Entonces, entienden que es una lucha real y que es una lucha legítima, que es una lucha válida. Nosotros no estamos inventando las necesidades que tenemos o no las estamos creando artificialmente. En tanto eso, la Sección 22 ha sido sensible en recuperar y también enarbolar los espacios de construcción de esas demandas.

Y no están solamente por nuestra lucha. Ha apoyado la lucha en las comunidades, por tener incluso doctores en las clínicas. Ha entrado a las luchas políticas, por ejemplo, contra los caciques que existen todavía en nuestros pueblos y comunidades.

Nos han acusado de muchas cosas. Una de ellas es de que, a cambio de que los profesores lucharan por nuestros espacios de trabajo, nosotros les entregaríamos alguna cuota en especie, en efectivo o alguna cuestión así. De antemano te puedo decir que, por lo menos en el caso de la Unión, eso nunca ha pasado.

Los profesores nunca nos han pedido que hagamos esto o el otro. En ese sentido pues la Unión, a pesar de caminar al lado de la Sección 22, mantiene su autonomía. Ellos mantienen sus propios espacios organizativos, como es su asamblea estatal, sus reuniones delegacionales sindicales, nosotros tenemos las nuestras en nuestros propios espacios. Ha habido el respeto a la autonomía de cada espacio.

Centro para todos

Hay que decir que el comercio ambulante en Oaxaca es un fenómeno histórico. Hay fotografías en que estaban, no sé si todavía estén, en Palacio de Gobierno de cómo era el centro de la ciudad a finales del siglo XIX, donde se ve que el centro es una gran plaza comercial, al final de cuentas.

En la forma, en el uso y costumbre de nuestros pueblos, las grandes plazas son lugares donde la gente se concentra para surtir productos y para llevarlos. Hay un papel histórico. Y por más reglamentos o leyes que haya habido, pues la verdad esta gran plaza que es el centro sigue siendo un espacio de encuentro, de esparcimiento, no solamente para las clases pudientes o adineradas de Oaxaca, no solamente para el turismo, sino también para el pueblo.

Al final de cuentas, si ahorita camináramos hacia el Zócalo de la ciudad, verías que muchas familias, mucha gente sigue yendo y haciendo lo que históricamente siempre han hecho desde sus abuelos. Irse a comprar una nieve, sentarse en las banquitas. Ponerse a escuchar, a platicar, a escuchar música.

Una persona que trabaja por un salario mínimo tampoco va a sentarse a comer en los restaurantes que están alrededor del Zócalo porque son restaurantes que tienen precios altísimos. Entonces, lo que hacen es comprar la nieve, el algodón, la manzana, los antojitos con compañeros de nosotros, los vendedores populares. El hecho de que el vendedor ambulante tenga precios populares es precisamente eso lo que hace que la gente vaya todavía al Zócalo de la ciudad a pasar un fin de semana. Sigue siendo un espacio popular.

Estas ideas de que la pobreza se tiene que esconder abajo de la alfombra, o de que el Zócalo sea solamente para un tono de piel, o para una forma de vestir o para quien pueda pagar estos precios, nosotros las rechazamos completamente. Nos quieren morenitos, con el traje tradicional o típico, sirviéndole a la gente extranjera. De entrada, no las compartimos; segunda, las rechazamos; tercero, las combatimos.

Nosotros queremos un centro de la ciudad de Oaxaca con espacios dignos para todos. Para todos. Tampoco nosotros decimos ‘no a la inversión, no a los grandes capitales’, a pesar del daño que entendemos que hacen, sino que decimos que tiene que ser un espacio para todos.

Que pueda venir el turista y dejar dinero aquí para el comercio local, pero que también pueda venir la gente que vive en Atzompa, Santa Rosa, Santa Anita, la que vive en Xoxo. Que los que han sido desplazados poco a poco del centro puedan seguir viniendo con sus familias, también tengamos espacios de diversión y esparcimiento porque también tenemos derecho.

Pero como la turistificación va avanzando pues la verdad es que al rato va a quedar un Zócalo para muy pocos, va a ser un golpe mortal a toda la rica historia y tradiciones que tenemos como pueblo.

Proceso de represión

En el calor de la lucha de 2015, cuando viene el proceso de represión del Estado, se liberan órdenes de aprehensión hacia nosotros, para mí y para toda la dirección política. Afortunadamente nada más lograron detenerme a mí.

Pero los compañeros tuvieron que ponerse en fuga. También detuvieron parte de la dirección del magisterio. Un proceso de persecución brutal. En mí caso, los cargos eran por destrucción de las cámaras del C4, resistencia a particulares, robo.

En este proceso, muchos compañeros se ven forzados a elegir entre la libertad o regresar a los espacios que les aseguraban protección. Pues obviamente con los dirigentes tradicionales históricos, que están vinculados a los partidos políticos. Espacios, entre comillas, populares del priísmo. Todos los sindicatos que existen actualmente, hasta los que se dicen jóvenes o nueva generación, vienen todos de ese espectro. Entonces, sus formas son exactamente las mismas, no son sindicatos democráticos, son sindicatos autoritarios, en realidad son espacios de cooptación, de control y de represión.

Los dirigentes siguen negociando a cambio de dinero, de espacios de poder, siguen negociando con el gobierno, a cambio de tener controlados o utilizando solamente para ciertos fines sus contingentes. Y en esa tentación, pues yo te lo repito, han caído todos los gobiernos.

Narcoestado

El fenómeno del narcoestado también va ligado a esta situación. El narcotráfico es una realidad para todos en nuestro país. La narcoviolencia, pero más que nada el narcoestado. Políticos abiertamente emanados o apoyados por el narco llegan a espacios de poder y decisión. A partir de ahí empiezan a controlar todos los aspectos de la vida pública. Uno de los aspectos de esta vida pública pues es el ambulantaje. Empiezan a hacer del ambulantaje un espacio del narco también.

En donde no hay organizaciones democráticas de comerciantes ambulantes, existen grandes sectores corporativizados de ambulantes al servicio de sindicatos, organizaciones o siglas que trabajan abiertamente para el narco.

Obviamente que sí hay una lucha de resistencia, la nuestra se volvió una lucha de resistencia. Es una lucha muy riesgosa, ¿qué pasa, por ejemplo, cuando llega el capo en turno, y te dice, ‘pues sí, puedes trabajar, pero tienes que trabajar conmigo’, es aceptarlo, resistirte, o morir.

Entonces, ahorita la gran parte del comercio ambulante en Oaxaca está cooptada por este tipo de organizaciones y sindicatos que, al final de cuentas, tienen algún vínculo hacia el Estado, hacia el narco, o abiertamente está en una colusión con un narcoestado. Nosotros creemos que esto pues obviamente tiene implicaciones muy graves. Pasa lo mismo en el sector del transporte, pasa lo mismo en el sector de los trabajadores de la construcción.

No estás luchando contra un Estado en el sentido anterior de la palabra. Eso de que antes el narco estaba por acá y el Estado por allá, estos límites se están diluyendo a pasos agigantados. Es un problema incluso hablar de eso.

La relación de nosotros con ellos hasta el momento es de una tensa calma. A nosotros lo que nos blinda es nuestra pertenencia al movimiento social. Lo que nos blinda es el trabajo que hemos hecho con las organizaciones populares auténticas de lucha, con la propia Sección 22. Pero no estamos exentos de esta situación. Entonces, el día a día aquí es de resistencia, sabes quée está pasando hoy, pero no sabes qué va a pasar mañana.

Nosotros tenemos reglas muy claras, por ejemplo, en nuestros espacios hay cosas que no se permiten. De entrada, el tema del narcotráfico. En nuestros espacios no se permite, cuidamos mucho nuestros espacios en ese sentido, los blindamos. No permitimos ciertas prácticas como el cobro de piso, porque sabemos que eso abre la puerta automáticamente a otro tipo de vinculación clientelar.

Solución

Tiene que haber una salida integral para el problema del ambulantaje, no es nada más una cuestión de tomar una escoba, alzar una alfombra y meternos abajo de ahí. Es una cuestión compleja que tiene que ver con pobreza, marginación, falta de oportunidades, incluso clasismo y racismo.

Desgraciadamente esas son situaciones de fondo que no las construimos nada más nosotros, sino que se construyó históricamente y para cambiarlas va a llevar bastante tiempo. Para el trabajador ambulante lo que queda es organizarse y luchar. No hay quien venga mágicamente a darle una solución. Sino que depende única y exclusivamente de las personas que sufren la problemática. Tomar la solución en las manos, organizarse y luchar.

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