Organización comunitaria, clave para el acceso al agua

Cerca de 20 millones de personas en México tienen agua gracias a la gestión comunitaria; sumar esta experiencia a las leyes de agua estatales garantiza una gestión sostenible, sostiene la Alianza Aguas Comunes

En comunidades rurales y periurbanas de México, los comités, patronatos y juntas de agua representan un pilar fundamental para garantizar el derecho humano al agua. La Alianza Aguas Comunes  estima que cerca de 20 millones de personas acceden al agua gracias a este tipo de organizaciones comunitarias.

En el Día de la Gestión Comunitaria del Agua, que se conmemora cada 14 de septiembre, Aguas Comunes destaca que en miles de localidades, las familias no solo enfrentan desafíos de acceso, sino también de disponibilidad, calidad, mantenimiento y conservación de fuentes de agua. 

Frente a este panorama, se han organizado durante generaciones para administrar y sostener sus propios sistemas de organización tradicional y autónoma que no son informales: constituyen un pilar de la gobernanza hídrica en territorios indígenas, rurales y periurbanos.

“Demuestran que la cooperación humana y el cuidado del territorio son indispensables para el bienestar común”.

Un modelo histórico que exige reconocimiento en leyes estatales

La gestión comunitaria es un modelo histórico, sin fines de lucro, en la que las propias comunidades participan en todas las etapas del servicio desde el acceso, distribución, operación y mantenimiento, hasta la protección de manantiales y cuencas.

Este tipo de gestión y administración no necesita ser creada por una ley, porque ya existe y funciona históricamente en los territorios, acumulando aprendizajes y tecnologías adecuadas, apunta la Alianza Aguas Comunes.

Aún así, valoran positivamente que la Ley General de Aguas haya reconocido, finalmente, a los sistemas comunitarios de agua.

El siguiente reto para estos comités o patronatos es su reconocimiento efectivo dentro de las leyes de agua de cada estado.

“Esta armonización legislativa tendrá que respetar la autonomía de los sistemas comunitarios en la toma de decisiones y la construcción de un esquema sólido de corresponsabilidad con el Estado”, indica el conjunto de 12 organizaciones que integran esta alianza.

Aunque no se trata de sustituir la responsabilidad pública, sino de un trabajo coordinado entre los municipios y comités o sistemas comunitarios de agua, además de ofrecer respaldo técnico y presupuesto público desde los gobiernos locales para el fortalecimiento de los sistemas.

El Día de la Gestión Comunitaria del Agua  invita también a valorar el trabajo de quienes cuidan el agua desde sus territorios y a integrar sus saberes en la construcción de políticas públicas justas, equitativas y sostenibles.


La Alianza Aguas Comunes trabaja en territorios rurales e indígenas de México con el propósito de valorar, acompañar y fortalecer la gestión comunitaria del agua y el saneamiento: una forma de organización en la que las propias comunidades operan y administran sus sistemas de agua, garantizando su acceso en territorios donde el Estado no ha logrado hacerlo.

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