Por Oscar Escoffié Padilla*
Cuando la mañana del jueves 9 de agosto de 1945 se vio sobre Japón un avión adversario B-29, parecía que hacía un vuelo de reconocimiento; pocos imaginaron que del vientre del artefacto volador descenderían cuatro toneladas de peso mortal: la bomba Fat Man de plutonio en Nagasaki.
La limitada desconfianza tenía…

