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Li, la energía en la obra de Peace Kat

Peace KAT ofrece en "Kairós en la cronometría del Efecto Papalote" un enfoque introspectivo donde regala la oportunidad de comprender la interdependencia, las múltiples formas y colores que la vida tiene para enseñarnos el arte del dejar ser

FOTO DE PORTADA: RUBEN TENORIO VASCONCELOS

Peace KAT | Li

En el Libro de las Mutaciones o I ching, uno de los textos clásicos más antiguos de China, el hexagrama Li representa la claridad. Se asocia con el cuidado y la claridad de propósito.

El dictamen de este hexagrama dice: «Cuidar de la vaca trae buena fortuna». En el contexto del I Ching, la vaca simboliza la energía receptiva de Kun (la Tierra). Representa la adaptación y la flexibilidad, el fluir de la naturaleza, la aceptación.

La figura de Li “revoloteó” en mí al recordar a la artista Peace KAT (Katherine Wong) y la conversación que tuvimos a propósito de su exposición Kairós en la cronometría del Efecto Papalote inaugurada el sábado en el Museo de Pintores Oaxaqueños.

Como si de mariposas alrededor de plantas y flores se tratará, el símbolo llegó para “darme luz” sobre la obra y la vida de esta artista nacida en Kingston, Jamaica en 1969, radicada en Oaxaca desde hace más de tres décadas.

Su última serie: El efecto Papalote, exhibida en 2024 en el Instituto Mexicano de Cultura de Washington D. C., fue el principio de nuestra conversación.

En esa serie, Kat enfocó su mirada al extremo oriente, a la China imperial, para explorar en la identidad, el linaje familiar, la cultura popular, la historia, un ejercicio de arqueología explorando el pasado personal, colectivo, cultural, buscando «vestigios» bajo las capas de la memoria o en la superficie de lo cotidiano.

Peace KAT compartió alguno de sus hallazgos en la historia de la China Imperial, el vínculo con el continente americano y con su referente inmediato, México y cómo se fue construyendo esta nueva serie Kairós en la cronometría del Efecto Papalote.

—Kat, ¿cómo fue esta transición del Efecto Papalote a esta nueva exhibición?

—Bueno, esta obra se desarrolló en espiral. Estaba trabajando en la capacidad innata de las mujeres de transformarse, cuando me invitaron a exhibir en el Instituto Cultural Mexicano en Washington DC. Comenté que estaba en un tema de exploración personal, investigando sobre mis raíces chinas. Me pareció un poco autoindulgente presentar algo sobre mí que quizá no tenía que ver con México.

En ese momento Kat exploraba en la vida de Wu Zetian, (624–705 d.C.) “la primera y única mujer en la historia de China que pudo superar las etiquetas y las normas sociales de su tiempo y crear su propia identidad”. Su fascinante vida la llevó a ser la única gobernante que ha tenido China en su larga historia. La artista pensó que para corresponder a la invitación debía establecer algún nexo con México y empezó a investigar.

—Me quedé sorprendida de lo que fui encontrando—dice la artista cuya curiosidad innata se exhibe en cada anécdota.

—¿Qué fue?

—Encontré una historia sobre los chinos que ha tenido efectos, de una manera sorprendente para mí, en la identidad y la cultura popular mexicana. Por ejemplo, muchos productos que yo pensaba que eran mexicanos, realmente tienen origen chino, como el chamoy. O términos como pilón y muchas otras cosas. O los papalotes que, aunque no vinieron directamente de los chinos, fueron una invención china. También encontré que este personaje de la China Poblana se refería a las mujeres de países asiáticas, no necesariamente chinas, que llegaron a trabajar a este país, principalmente a Puebla, a través de la Nao de China conocida también como el Galeón de Manila. “¡Quedé fascinada!”

La Nao de China era la ruta marítima comercial que conectó Nueva España (México) con Asia a través de Filipinas desde 1565 hasta 1815. Durante 250 años, estos navíos intercambiaron seda, especias y porcelana por plata mexicana, y fue crucial para la economía y cultura de la época.

Kat estableció el vínculo a través de los papalotes, populares en Oaxaca por las obras del artista Francisco Toledo. Y en su investigación fue descubriendo a personajes como el político y diplomático Matías Romero Avendaño (1837-1898), quien fue secretario de Hacienda en múltiples ocasiones y para promover la economía del país impulsó la importación de obreros chinos porque, según sus palabras, no conocían el ocio, eran muy trabajadores, entonces los trajo para construir los ferrocarriles y para trabajar en la agricultura. También se enteró que, durante la Revolución mexicana, con el fervor nacionalista, se desató una persecución contra los chinos que terminó en una masacre en 1911 donde murieron más de 300 chinos.

—Fue ordenada por el hermano de Madero. Hay cosas desconocidas, se han ocultado porque cuando uno es víctima pegamos el grito en el cielo, pero cuando uno es perpetrador se oculta. Matías Romero no fue el único personaje, el intelectual José Vasconcelos escribía incluso frases como esta: “no es justo que pueblos como el chino, que bajo el santo consejo de la moral confuciana se multiplican como los ratones, vengan a degradar la condición humana” — relata la artista.

Por escritos de académicos de la UNAM, también encontró que en 2021 AMLO hizo pública una petición de perdón donde reconoció los agravios contra los chinos en la masacre de Torreón en 1911, donde mataron a mujeres, niñas, niños.

A partir de sus hallazgos, la pintora fue cuestionando a estos personajes, construyendo en su obra historias de mestizaje entre personajes de China y México, historias ficticias de amor. Fue siguiendo la espiral del tiempo, su tiempo, hasta llegar a los mitos fundacionales que explican el nacimiento de una cultura o nación, que definen nuestra identidad y cómo percibimos las cosas, además creó nuevos arquetipos equiparándolas con el mito de Apuleyo de Cupido y Psique.

“No lo hice para hablar de crímenes humanos, sino para tratar de subsanar historias; incorporé el amor como vehículo de sanación a toda prueba. Toda la idea es un guiño a la teoría del caos de Edward Lorenz (y el efecto mariposa) todos estamos interconectados y tenemos que recalcar eso en estos tiempos, el papalote o la mariposa representa esa capacidad transformadora”.

Kairós, el tiempo profundo

Kairós, un término griego que se refiere al tiempo profundo o supremo para que algo suceda, fue determinante en esta exposición. A diferencia de Kronos (tiempo cronológico), Kairós es el instante preciso, asociado con lo divino y la transformación. Así que siguiendo la teoría del efecto papalote donde los eventos aparentemente insignificantes pueden terminar en grandes resultados no predecibles, Kat solo siguió.

Consciente de que los inicios son tan importantes como los resultados, que la armonía y la belleza son el único fin viable y digno, asumió la actitud de Li en el I ching, abierta, dócil, paciente, flexible a la vida, dedicada a la crianza en una actitud que no es para nada la debilidad del pensamiento occidental, sino una docilidad activa, útil para reconocer el momento de hacer ese pequeño aleteo.

—¿Por qué crees que ahora es el kairós para ti?

—Veo que mi práctica de arte es un kairós. Es un momento de arrojar luz sobre esas cosas, por la situación del mundo que estamos viviendo. Hay que vernos en esos espejos para que no vuelvan a pasar. Son muy importantes las retrospectivas. Creo que es el momento. Esta exposición es un pequeño aleteo. Estoy convencida de que algo tan pequeño como un gesto, un comentario, un cambio de rutina puede cambiar sistemas complejos, pero hay que tener el enfoque correcto.

—El presente no solo cambia el futuro, también el pasado—precisa la artista, basándose en la retrocausalidad del presente. “Este es el tercer tiempo para crear nuevos arquetipos, podemos reescribir la historia y de esa forma subsanar heridas históricas”

Así, Peace KAT ofrece en Kairós en la cronometría del Efecto Papalote un enfoque introspectivo que si bien le permitió desenterrar o reinterpretar el pasado, también nos regala la oportunidad de comprender la interdependencia, las múltiples formas y colores que la vida tiene para enseñarnos el arte de dejar ser. Su arte está fincado en la paciencia, en la capacidad de escuchar profundamente la naturaleza, en el amor, en la generosidad sin expectativas, la base sobre la que se construyen los cimientos duraderos en relaciones, proyectos, incluso en la sanación personal.

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