«Construyeron sobre un arroyo», especialista advierte riesgos en Plaza Parque Oaxaca

El derrumbe en la obra de Plaza Parque Oaxaca ha revivido la historia de un personaje, con varios aspectos alrededor de él hasta ahora desconocidos. Se trata del río Jalatlaco, el cual  recibe confluencia de los escurrimientos del río San Felipe en ese sector norte de la capital. 

Este río atravesaba la traza histórica conectando con el río Atoyac y el río Salado. Su nombre proviene del náhuatl xalli (arena) y atlahuitli (barranca), «barranca de arena».

El río “desapareció” en los años 70 cuando fue entubado debido a las inundaciones que provocaba en los barrios, la contaminación de sus aguas y las obras públicas que se realizaron en la zona, refiere el investigador Juan Manuel Yañez García. 

Ese afluente ha quedado la memoria de los habitantes, lo recuerdan como arterias que pasan por abajo y se conectan con Jalatlaco y la Calzada de la República. 

Pero en todo el perímetro de ese terreno donde se construyó el Hotel Misión de los Ángeles y ahora se construye esta plaza comercial — sin licencia de construcción, ni de mecánica de suelos— sigue habiendo tierras de areniscas, de ríos.

Se desconoce cómo es que Florentino Audelo Galguera, dueño del predio, obtuvo los permisos para construir en 1979 el hotel cerca del cauce del río Jalatlaco—una zona federal—, y posteriormente rentar las instalaciones y la operación comercial a la cadena nacional «Hoteles Misión».  

“El hotel siempre tuvo ese problema. Nadie conoce el documento en donde la Comisión Nacional del Agua les permitió construir”, cuestiona el arquitecto Gerardo Corres Tenorio.

Por fortuna, el Misión de los Ángeles estaba rodeado de extensas áreas verdes que ayudaban a absorber el agua de lluvia de forma natural. 

“Esos árboles eran extremadamente felices y además muy grandes, porque ahí por la siempre topografía del agua se va hacia esa zona”, dice el especialista.

Ahora, el fideicomiso Fibra Danhos construye sobre el cauce del arroyo, aunque por ley, la franja junto al río pertenece a la nación y está prohibida para uso privado ya que las construcciones destruyen la vegetación natural que limpian el agua y frenan los desbordamientos. 

La preocupación actual de los residentes de la zona es cómo la gran plancha de concreto que se pretende construir, con estacionamiento subterráneo, alterará el flujo del agua en el subsuelo de esa parte de la ciudad. 

El arquitecto Corres Tenorio además advierte que no están contemplando que la colonia Reforma y gran parte de la ciudad estamos sobre agua porque las redes están fracturadas. 

Para ejemplificar, el especialista trae a la memoria un proyecto, “bellísimo”. Cuenta que hace 25 años se sembraron árboles en las banquetas. El INAH se oponía y al final cedió.

 «Todos sembramos árboles en las calles. ¿Por qué esos árboles no se han secado? ¿Por qué esos árboles están verdes? Pues porque tienen todo el subsuelo lleno de agua de los drenajes rotos y de la tubería. Todos los árboles están verdes precisamente por eso, porque hay agua abajo de todo Oaxaca”.

Hoy, ni siquiera el Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Soapa), sabe por dónde pasan las redes, ni cómo están, afirma el reconocido experto en la restauración de sitios, espacios públicos y monumentos considerados patrimonio cultural. “Imagínense cuando esté la plaza, se va a inundar y va  a ser un desastre. No lo están previendo, están construyendo por construir. Eso va a tronar el día que el primer árbol se atore y se empiece a llenar de agua”.

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