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Patricio Monero presenta en Oaxaca su novela “La hija cubana de Mick Jagger”

El escrito y caricaturista presentó su libro el domingo 1 de marzo del 2026 en la ciudad de Oaxaca

Por Enrique Arnaud

Patricio Ortiz presentó su nueva novela La hija cubana de Mick Jagger en el centro de la ciudad de Oaxaca. El escenario fue el taller de litografía La Máquina, acompañado por Fernando Lobo y Darío Castillejos. 

Patricio Ortiz, mejor conocido como Patricio Monero ha destacado como caricaturista y monero, con los personajes emblemáticos de las historietas “Los miserables” y “Hombreman”. Su trabajo fue ampliamente difundido por la revista de sátira política El Chamuco.

La hija cubana de Mick Jagger es una novela 100% literaria, es decir que carece de dibujos. Sin embargo la inteligencia y el humor de Patricio están presentes. 

Patricio tiene una carrera definida y consolidada como monero. Entonces ¿por qué comprometerse en un campo tan complicado como el de la literatura? En esta su segunda novela, las constantes referencias literarias que aparecen de forma sutil, delatan la razón para esta incursión creativa: Patricio es un lector empedernido desde los 14 años y ha sucumbido a la tentación de dialogar con sus héroes literarios a través de la creación. 

La novela tiene varios aspectos agradables, hallar el genio creativo de Patricio en los personajes y sus diálogos sería uno de ellos. 

Algo que captó mi atención desde el primer momento fue encontrar la ciudad de La Habana, Cuba como escenario a la manera de la tradición literaria cubana. Sentí la atmósfera llena de los detalles que tanto he disfrutado de los clásicos contemporáneos de la isla. 

La atmósfera de las novelas y relatos de Guillermo Cabrera Infante, el aire de nostalgia de Leonardo Padura, o la alegría y a veces sarcástica de Reinaldo Arenas. 

También detecté un amor por lo tropical al estilo de la novela de Graham Greene Nuestro hombre en La Habana. Así que si son aficionados a la literatura cubana y han disfrutado del trabajo de Patricio descubrirán en esta novela un buen rato de esparcimiento y quizás para reflexionar. 

Obviamente es diferente el trabajo de un caricaturista al de un novelista. Y quizás la raíz de esa diferencia radica en cómo los creadores se plantan ante la idea de ser ellos mismos ese personaje creador, el artista.

Qué persigue el caricaturista ante el objeto narrativo, y qué persigue el escritor. Estas ideas surgen y nos invitan a pensar en la caricatura y la tira cómica como una obra de arte seria. Aunque de risa.

Patricio Ortiz presenta esta segunda novela con sobria humildad, algo que se agradece y que quizás, conforme se asiente en la escritura con más desenvoltura, irá cambiando para convertirse él mismo en uno de esos muñecos que sueñan con ser un Dostoievski. Aspiraciones y ambiciones que quizás los escritores y las escritoras deberíamos meditar desde el humor.

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